sábado, 4 de abril de 2009

Escritura

Levanté el lápiz, lo apreté como si fuera mi última esperanza y comencé a escribir. Clavé la punta y el carboncillo brotaba deslizándose sobre la pura textura del folio como el que se inclina para besar los senos de su musa.

Romántico.

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