Once de la mañana en mi cuarto, despierto, pésimo sabor amargo, no, hoy no me levanto. Borrad este día del calendario, sólo quiero vivir de lunes a sábado. Subo la persiana, hace un día demasiado bueno, un Sol espléndido, pero me molesta. Tanta “felicidad” y tiempo libre a mi alrededor me abruma. Escribo desde la claridad para que todo vuelva a ser gris otra vez, culminando en negro. Bajo la persiana porque necesito oscuridad, la necesito para no ver cómo transcurre otro deprimente domingo que me hunde y ahoga. Yo sigo triste aunque hoy el resto sonría, yo sigo triste aunque sea domingo. No, hoy no me levanto, vuelvo a la cama, por favor, avisadme cuando sea mañana. En fin, papá, ahora entiendo por qué moriste un domingo.Romántico.





