domingo, 25 de abril de 2010

Sucios domingos

Once de la mañana en mi cuarto, despierto, pésimo sabor amargo, no, hoy no me levanto. Borrad este día del calendario, sólo quiero vivir de lunes a sábado. Subo la persiana, hace un día demasiado bueno, un Sol espléndido, pero me molesta. Tanta “felicidad” y tiempo libre a mi alrededor me abruma. Escribo desde la claridad para que todo vuelva a ser gris otra vez, culminando en negro. Bajo la persiana porque necesito oscuridad, la necesito para no ver cómo transcurre otro deprimente domingo que me hunde y ahoga. Yo sigo triste aunque hoy el resto sonría, yo sigo triste aunque sea domingo. No, hoy no me levanto, vuelvo a la cama, por favor, avisadme cuando sea mañana. En fin, papá, ahora entiendo por qué moriste un domingo.


Romántico.

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