lunes, 4 de mayo de 2009

¿Por qué no?


Lo había pensado tiempo atrás, no mucho, quizás dos o tres veces, pero apenas un par de segundos. En seguida olvidaba o avergonzaba los hechos. Pero aquella vez no, llevaba un minuto mirando su huesuda y frágil cara adormecida y no pensaba oponer resistencia a aquellas angustiosas ganas de matarlo.
...
No fue para tanto.

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1 comentario:

  1. Lo mejor para aliviar las ganas es caer en su tentación. Muy bueno, y no puedo decir que no sea para tanto. 0.o

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