Sentir cómo envejeces a un ritmo frenético pero a los 52 años, ver cómo el mundo gira y no te espera, sentir que tus semejantes llevan el tipo de vida que tú deberías llevar pero que ya no puedes, ignorar que la vida es injusta para poder seguir adelante, creer que estás feliz si un día no te asfixias pero el que te ve desde fuera sabe que tu existencia ya es polvo, eso es el cáncer.A veces lloro, no porque estés ausente, sino porque creo que me he acostumbrado a tu ausencia. Sabes que prefiero mil veces sentir cómo vuelves a dejar de apretarme la mano y que se me parta el alma en dos, que seguir caminando como si nada hubiese pasado. Aunque el olvido a veces juegue con mi memoria, mi pecho siempre te recuerda, porque mi corazón es hijo del tuyo. Te quiero, papá.
Romántico.
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