
Es morboso destapar poco a poco las incógnitas del mundo, paso a paso, con cuidado de no caer en movimientos helicoidales descendientes, actuar de las formas que antes rechazabas, sentir como la ventisca arenosa te obliga a cerrar los ojos, abrirlos, y ver otro mundo, otra imagen, sentir el olor de otras flores, progresar, o al menos creer que progresas individualmente, creer que el mundo te ama y ver cómo, en un segundo, los niveles de autoestima decrecen hasta proclamar la crisis, la bancarrota de tu propia economía personal. Sí, cuanto más conoces del mundo, más te acercas a la sensación de libertad, el inconveniente es cuando te acuestas cada noche temblando, con frío y miedo, mucho miedo. Por el día soy yo, pero por las noches soy suyo. Soledad, abrázame.
Romántico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario